De acuerdo a datos arrojados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (DANE), que fueron analizados por el Centro de Estudios Económicos Anif, las labores de trabajo no remunerado, como el trabajo doméstico y de cuidado, siguen siendo predominantemente responsabilidad de las mujeres en Colombia. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo revela que, en promedio, las mujeres dedican más del doble de tiempo a estas actividades en comparación con los hombres: 7,7 horas frente a 3,1 horas semanales. Este desbalance permite que los hombres dispongan de más tiempo para actividades generadoras de ingresos.
En 2023, la Encuesta Satélite de Economía del Cuidado (CSEC) reveló que el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representó el 43 % de los puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, con una abrumadora participación femenina del 80 %. Esta desigualdad de género se refleja también en los trabajos dentro de la frontera de producción, allí los hombres ocupan el 62 % de los puestos, mientras que las mujeres representan el 38 %.
Al revisar los resultados, en cuanto al posicionamiento ocupacional, los trabajadores dentro de la frontera de producción (TSCN) se dividen en dos grupos: asalariados e independientes. Los asalariados representaron el 53 % de los empleados activos en esta modalidad, mientras que los independientes el 47 %. A pesar de que las cifras no son distantes, al hacer un análisis de género, se ve que, dentro del grupo de los asalariados, solo 2 de 5 son mujeres. Ahora, en cuanto a las cifras sobre el Trabajo Doméstico y de Cuidados No Remunerado (TDCNR), las mujeres superan en cuatro veces el número de puestos ocupados por los hombres.
En los últimos años, Colombia ha enfrentado persistentes desigualdades de género en cuanto al trabajo no remunerado. Según datos del DANE, en 2021 las mujeres dedicaban en promedio 7,7 horas semanales a labores como el trabajo doméstico y de cuidado, mientras que los hombres apenas 2,9 horas. Esta disparidad se intensificó para 2023. Este incremento refleja un continuo desequilibrio en la distribución de responsabilidades, limitando el tiempo disponible para las mujeres en actividades remuneradas y perpetuando brechas económicas de género en el país.

