Por: Carmen Victoria Justo
El presupuesto es una herramienta de control determinante en las organizaciones, permite un planteamiento de forma anticipada de los flujos que se originarán y la rentabilidad que puede tener en el negocio, con base en un buen análisis de los ingresos, costos y gastos. Los presupuestos generan la planificación de acciones, iniciativas adicionales, el establecimiento de estrategias a corto, mediano o largo plazo, que pueden ser básicas para que la organización pueda lograr buenos resultados.
Aquellas empresas que ya están funcionando y que aún no tienen como parte de sus procesos un presupuesto definido, deben considerar para su creación la observación de la información financiera, de forma que, si ya han sido definidas las metas y los objetivos, puedan ir alineados a los recursos con que cuenta la organización, sobre todo observando el resultado de sus indicadores financieros.
Enfocándonos en el control presupuestario, podemos definirlo como el conjunto de acciones, de herramientas y mecanismos que facilitan el seguimiento del presupuesto con el que cuenta una organización.
Si analizamos el impacto que tiene el control presupuestario en los resultados esperados de forma favorable para cualquier negocio, podemos mencionar que permite que la organización pueda anclarse en objetivos claros, realistas y alcanzables, que sean consistentes con el comportamiento financiero evidenciado en sus estadísticas. Evidencia el monitoreo del estado real de las finanzas y, en consecuencia, favorece el establecimiento de medidas y ajustes a tiempo, de forma previsiva.
Genera la factibilidad de tomar decisiones más acertadas y que estas puedan ser planificadas. Consideran no solo la estructura de la empresa, sino también aspectos como los tipos o segmentos de clientes, suplidores, posicionamiento en el mercado, entre otros puntos.
Un control y monitoreo del presupuesto será más efectivo aplicando revisiones constantes de acuerdo con la ejecución financiera pautada.
Es importante en el control presupuestario poder establecer tiempos específicos para evaluar, medir y comparar resultados de lo pautado versus lo real. Pueden ser mensuales, bimensuales, trimestrales, cada seis meses y anuales. Lo relevante es mantener un análisis constante donde se verifique, a través del control, que el presupuesto está alineado con los objetivos que fueron definidos.
Debido a situaciones externas que se pueden generar en torno al negocio, organización o empresa, que evidencien que alguna meta u objetivo puede estar provocando una variación presupuestaria, se pueden efectuar ajustes, de forma que la gestión de control presupuestario no salga de contexto y la organización, negocio o empresa pueda lograr los resultados pautados.

