A diario escucho personas que definen su paso profesional como un paso “accidentado”, y esto me lleva a cuestionarme: ¿Acaso las personas conocen de la orientación vocacional y profesional? ¿Se habla de esto en los colegios, escuelas, universidades y en las empresas?
La orientación vocacional y profesional no tiene límites de edad. Es tanto para aquellos alumnos adolescentes y alumnos universitarios como para la población adulta, ya que ayuda a estas personas a aprovechar al máximo su potencial a través de la reflexión sobre intereses, competencias, talentos, expectativas y realidad. En fin, da paso al proceso de autoconocimiento, donde inicia todo.
¿Sabías que el desempleo juvenil en el país ha alcanzado una tasa de 31.4%, la más alta de toda la región de América Latina y el Caribe? ¿Y que aproximadamente más del 52% de los colaboradores a nivel mundial están activamente buscando un nuevo empleo o, al menos, vigilando oportunidades? Esto indica una alta rotación laboral y un deseo de cambio en la carrera profesional. Esta búsqueda constante puede estar asociada a muchos factores, tales como insatisfacción laboral, desconexión total con el propósito de lo que hacen en el día a día y poca claridad de intereses y expectativas personales.
Por lo tanto, aquí expongo algunas iniciativas interesantes para que, ya sea en el sector escolar, universitario o empresarial, se pueda ir abordando este tema:
- Conectar a estudiantes y jóvenes profesionales con mentores: les proporcionará una visión realista del campo laboral, ayudándoles a prepararse mejor para los desafíos que enfrentarán en su carrera.
- Incluir talleres de habilidades blandas en los programas educativos: permitirá a los jóvenes desarrollar competencias esenciales como la comunicación, el trabajo en equipo y la resolución de problemas, fundamentales en el ámbito profesional.
- Organizar visitas a empresas: para que los estudiantes experimenten de primera mano cómo es el trabajo en diferentes departamentos, lo cual les permitirá tomar decisiones de carrera más informadas.
- Crear espacios de interacción entre instituciones educativas y el mundo empresarial: facilitará el contacto y la exploración de oportunidades laborales para los jóvenes, promoviendo así una mejor integración entre los estudios y la vida profesional.
- Fomentar evaluaciones continuas: que vayan más allá de medir el rendimiento, identificando oportunidades de desarrollo personal y profesional para guiar el crecimiento dentro de las organizaciones.
- Facilitar sesiones personalizadas con profesionales de orientación vocacional y profesional: ayudará a los jóvenes a identificar sus habilidades, explorar áreas de interés y definir sus objetivos de carrera.
Definitivamente, la orientación vocacional y profesional no es un proceso que ocurre solo una vez en la vida; es un ejercicio continuo que debe adaptarse y evolucionar con cada etapa de nuestro desarrollo personal y profesional. Invertir en orientación vocacional y profesional no solo beneficia a los jóvenes, adolescentes y adultos en su bienestar emocional y psicológico, sino que también tiene un impacto significativo en los ámbitos económico, educativo y social.
Referencias bibliográficas:
- Observatorio de Políticas Sociales para la Inclusión Social y Económica (OPSISE). (2016). ¿Crisis del empleo juvenil en la República Dominicana?
- Gallup. (2024). State of Global Workplace.
- UNESCO. (2021). Invertir en la Orientación Profesional.

