La cartera de crédito del sistema bancario cerró el año 2024 en RD$2.1 billones, tras experimentar un aumento interanual de 12.5% (RD$242,773 millones). Así lo documenta la Superintendencia de Bancos (SB) en su Informe anual de desempeño del sistema financiero 2024.
Las personas físicas con créditos en el sistema exhiben una expansión de 9.2%. Los deudores presentaron un crecimiento interanual de 9.6%, mientras que las deudoras aumentaron un 8.8%.
El comportamiento de las tasas situó el margen de intermediación en 5.2%, experimentando una reducción de 0.2 puntos porcentuales. Mientras que la tasa interbancaria terminó en 11.7% al último trimestre de 2024, con un alza de 1.9 puntos porcentuales respecto al mismo momento del año anterior.
Baja morosidad
El índice de morosidad cerró el año 2024 en 1.6%, permaneciendo en niveles históricamente bajos, mientras que la morosidad estresada del sistema se situó en 7.12%, 0.42 puntos porcentuales por encima del año anterior.
Por tipo de entidad, los bancos múltiples presentan la menor morosidad (1.5%), seguido por las asociaciones de ahorros y préstamos (1.7%), los bancos de ahorro y crédito (2.2%) y las corporaciones de créditos (2.7%).
Por otra parte, los activos totales del sistema financiero ascendieron a RD$3.8 billones (56.9% del PIB) al cierre de 2024, para un crecimiento de 6.9%, de acuerdo con el informe publicado por la SB.
El documento destaca que el índice de solvencia del sistema financiero alcanzó un 17.43%, incrementándose en 1.32 puntos porcentuales, respecto al año anterior. Las provisiones constituidas alcanzaron los 65.3 mil millones, 12.3% más que el año anterior, y equivalen al 3% de cobertura de la cartera de créditos total.
Las utilidades antes de impuestos sobre la renta ascendieron a RD$99,586 millones, con un indicador de rentabilidad sobre el patrimonio (ROE) de 19.4%. Asimismo, la rentabilidad promedio de los activos (ROA) se mantuvo en un 2.3%.
El sistema financiero dominicano permanece estable, resiliente y con adecuada capacidad de absorción de posibles pérdidas, presentando niveles de rentabilidad, solvencia y liquidez adecuadas para responder oportunamente a los cambios en las condiciones de mercado y la situación económica, afirma la SB.

