Los cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos bajo la administración Trump ha generado incertidumbre en los mercados globales. La reciente imposición de cargas del 25% impuestas a todas las importaciones con origen de Canadá, México y China, representa un desafío significativo para las empresas en el mundo, y la amenaza de mayores aranceles genera una inseguridad, pero a la vez una oportunidad para empresas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, economías estrechamente vinculadas al comercio con EE.UU.
Si bien estos aranceles buscan proteger la industria local estadounidense, su impacto trasciende fronteras, afectando cadenas de suministro, costos operativos y márgenes de ganancia de empresas en múltiples sectores, desde manufactura avanzada hasta logística y retail. No obstante, ante cada desafío surgen oportunidades estratégicas que las empresas pueden aprovechar para mitigar riesgos y fortalecer su competitividad en el comercio internacional.
En un panorama donde las empresas que dependen de Estados Unidos como su principal mercado deberán absorber o trasladar el aumento en los costos de exportación a sus clientes, reduciendo así su competitividad.
A pesar del panorama desafiante, las empresas pueden adoptar estrategias para minimizar el impacto y aprovechar la coyuntura para fortalecer su posicionamiento en el comercio global. ¿Cómo?: con medidas a corto, mediano y largo plazo:
Medidas a corto plazo
• Revisión y replanteamiento de contratos y relaciones con proveedores de la cadena de suministro.
• Revisión y estrategia de valor y precio de los productos, para buscar eficiencias en aduanas. • Utilización de preferencias arancelarias para aprovechar las ventajas en costos, a pesar del arancel adicional
Medidas a mediano y largo plazo
• Optimización de origen y clasificación arancelaria, de esta manera, la correcta clasificación de productos y el análisis de origen pueden ayudar a determinar oportunidades para beneficiarse de acuerdos comerciales existentes, o para reestructurar las cadenas actuales.
• Reconfigurando las cadenas de suministro, por medio de la evaluación de opciones de friendshoring y nearshoring dentro de la región, ya que esto puede reducir costos y mitigar riesgos asociados a los aranceles.
• Aprovechar los regímenes especiales, como los de Zonas Francas que ofrecen incentivos fiscales que pueden aliviar la carga arancelaria. Centroamérica, Panamá y República Dominicana cuentan con una sólida estructura en zonas francas.
• Renegociar acuerdos y ajustar las estructuras de precios puede ayudar a distribuir los costos adicionales de manera eficiente. Definir una estrategia de precios y acuerdos con proveedores es una alternativa.
• Finalmente, podrían explorar nuevos mercados, así diversificar destinos de exportación hacia Europa, Asia y otros mercados emergentes puede reducir la dependencia de EE.UU.
Las empresas en Centroamérica, Panamá y República Dominicana deben actuar con rapidez y estrategia para enfrentar los efectos de los nuevos aranceles. Una combinación de análisis de impacto, reestructuración de cadenas de suministro y aprovechamiento de incentivos comerciales puede convertir este desafío en una oportunidad de crecimiento y diferenciación en el mercado global.
Desde EY, apoyamos a empresas a desarrollar estrategias adaptativas y resilientes en un entorno comercial en constante evolución.
¿Está su empresa preparada para navegar estos cambios?

