En su análisis de Colombia, el reciente Premio Nobel de Economía 2024, James Robinson, subraya que el país tiene un enorme potencial económico, pero sus instituciones son el principal obstáculo para alcanzar niveles de prosperidad comparables a los de Estados Unidos. Robinson, coautor del libro Por qué fracasan las naciones, ha enfocado su estudio en cómo las instituciones políticas y económicas moldean el desarrollo de los países.
Durante una visita a Colombia en 2022, Robinson explicó que aunque el país no se encuentra en una situación de crisis como otras naciones, no ha alcanzado su potencial debido a la debilidad del Estado y la sociedad. Según él, no hay razón por la cual el nivel de vida en Colombia no sea similar al de EE. UU., excepto por las fallas institucionales que impiden su progreso.
Instituciones extractivas y su impacto en América Latina
Robinson distingue entre las instituciones políticas y económicas en América Latina, destacando que las primeras son las que generan economías extractivas, beneficiando a unos pocos a expensas de la mayoría. Esta dinámica, dice, es lo que limita el crecimiento económico en la región, incluidas economías con alto potencial como la colombiana.
En su opinión, la democracia en América Latina ha avanzado desde los años 80, pero las instituciones aún tienen un largo camino por recorrer para volverse inclusivas. “Es necesario construir un Estado fuerte y funcional que proporcione la base para una economía inclusiva”, dijo Robinson, señalando que el reto es crear instituciones que puedan manejar las demandas de la población de manera efectiva.
El rol del gobierno y el sector privado
Para Robinson, el desarrollo exitoso no es una cuestión de ideología política, sino de gestión gubernamental y colaboración con el sector privado. «No es un problema de izquierda o derecha garantizar que las personas tengan acceso a una educación de calidad o que las infraestructuras funcionen adecuadamente», afirma.
El economista también destaca que el sector privado tiene un papel fundamental en el crecimiento económico, como lo ha demostrado el caso de China. Según él, demonizar al sector privado es contraproducente, ya que este es el principal motor de creación de riqueza.
«Colombia es un Leviatán de papel»
Robinson describe a Colombia como un «Leviatán de papel», refiriéndose a la debilidad tanto del Estado como de la sociedad. A pesar de los acuerdos de paz, el gobierno ha implementado menos del 5% de las prioridades relacionadas con el desarrollo rural. Esta falta de implementación es un reflejo de la debilidad institucional.
A su vez, Robinson argumenta que la sociedad colombiana es muy fragmentada, con intereses particulares que impiden una visión colectiva de desarrollo. Esta falta de cohesión, combinada con la debilidad estatal, crea un entorno en el que las élites manipulan la estructura para su beneficio, perpetuando un ciclo de desigualdad y limitando el progreso del país.
Una oportunidad para romper con el pasado
Robinson considera que Colombia tiene ahora una oportunidad para superar estos obstáculos y crear un entorno económico más inclusivo. La clave está en encontrar una sinergia entre el sector público y privado y en mejorar la funcionalidad del Estado. “Es el momento de romper con patrones históricos y construir un país donde las instituciones sirvan a todos los ciudadanos, no solo a una minoría», concluye.

