La propuesta de reforma fiscal del Gobierno, que se encuentra en el Proyecto de Ley de Modernización Fiscal, plantea la eliminación de incentivos para sectores productivos consolidados, como el turismo. Ante esto, los representantes del sector hotelero expresan su preocupación por el posible impacto de la derogación de la Ley 158-01 para el Fomento al Desarrollo Turístico, aunque reconocen que las autoridades han mostrado disposición a escuchar otras propuestas.
David Llibre, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores), destacó que en un reciente encuentro, la vicepresidenta Raquel Peña y el ministro de Turismo David Collado mostraron apertura al diálogo: «Fue un día esperanzador para nosotros, confirmando que hay posibilidad de apertura», indicó Llibre.
Durante el encuentro, Llibre también resaltó que el sector turismo tiene «oportunidades de mejora» en el esquema fiscal actual, lo cual permitiría atraer mayores inversiones: «Nuestra ley de competitividad ha generado valor, empleo y una derrama económica significativa. Vemos lo que están haciendo otros países y estamos dispuestos a conversar y buscar un entendimiento en ese sentido.»
Aguie Lendor, vicepresidenta de Asonahores, secundó el planteamiento, asegurando que la «fórmula de éxito» del turismo dominicano se ha basado en un diálogo público-privado, el cual es fundamental para el futuro del sector.
Impacto en la competitividad del turismo
El turismo aportó un 6.9 % al PIB en 2023, según Asonahores, y el gremio reitera que los incentivos son clave para mantener la competitividad frente a otros destinos internacionales. A nivel regional, la República Dominicana compite con otros 24 países que también ofrecen exenciones fiscales para fomentar el desarrollo turístico.
Lendor advirtió que eliminar la estructura fiscal actual podría afectar el desarrollo de polos emergentes como Montecristi, Puerto Plata y Miches, donde sería inviable que nuevos hoteles compitan con aquellos que ya cuentan con exenciones por 15 años.
Además, Omar Cepeda, presidente de la Asociación Dominicana de Restaurantes (Aderes), subrayó que la reforma fiscal también tendría repercusiones para los bares y restaurantes, quienes enfrentarían nuevas cargas impositivas sobre bebidas alcohólicas y azucaradas, así como la aplicación del 18 % del IVA en ciertos alimentos, lo que afectaría al sector gastronómico vinculado al turismo.
Por ahora, Asonahores se mantiene reservado respecto a las contrapropuestas que presentarán en sus reuniones con las autoridades, pero subraya la importancia de mantener los incentivos para garantizar el crecimiento continuo del sector turístico en el país.

