“Ahora mismo no hay nadie en casa, pero deje su mensaje y le contestaremos lo antes posible”. Esta locución automatizada es la que uno espera escuchar cuando salta el buzón de voz en el móvil o teléfono fijo del destinatario, pero en el caso que nos ocupa, se trata de una puerta (o siendo más precisos, una videocámara colocada en la misma), la que contesta. El manido hogar conectado es una realidad desde hace ya bastantes años, pero algunas soluciones tecnológicas que lo componen permiten elevar la seguridad de los hogares por un coste muy comedido y sin necesidad de suscripciones.
No cabe duda de que, además de un sistema de videovigilancia, instalar una alarma puede ser realmente disuasorio a la hora de evitar robos. Las alarmas conectadas alertan a la central de alarmas de una eventual intrusión y esta contacta con el propietario, y en su caso, con la policía. Esta protección se lleva a cabo mediante una cuota mensual y el arrendamiento de un equipo que no es del propietario. Estas dos realidades hacen que muchos se lo piensen antes de darse de alta en un servicio adicional.
Puertas que se abren solas, o la ventaja de salir sin llaves Las cerraduras conectadas —conocidas como smart locks— facilitan un uso inteligente de las mismas: se puede abrir una cerradura de forma remota (si, por ejemplo, un miembro de la familia se ha dejado las llaves), o bien lograr que la puerta se abra de forma automática, por proximidad, cuando volvamos a casa, por ejemplo, con bolsas de la compra. Al tratarse de un dispositivo conectado, estas cerraduras pueden conectarse a alta-voces inteligentes y abrir (o bloquear) una cerradura, de viva voz; igualmente, mediante un par de toques en un reloj inteligente. En lo relativo a la seguridad, estas cerraduras inteligentes cierran los bulones de la misma forma que lo haríamos con la llave; únicamente sustituye el giro por un motor y a este es al que se le aplica la “inteligencia”. Las más valoradas son Nuki Smart Lock, Lockin Yale, Linus Smart Lock.
Otro dispositivo que permite mejorar la seguridad del hogar y a un precio mínimo es la iluminación inteligente. El principio es bien sencillo: encender las luces de forma remota (o aleatoria), simulando que la casa está ocupada en nuestra ausencia. Las bombillas inteligentes contribuyen a la prevención de robos, principalmente mediante la simulación de presencia y la mejora de la iluminación, ya que al poder programarse dan la impresión de que la vivienda está habitada, disuadiendo a los posibles ladrones. La otra ventaja de estos dispositivos es que, al integrarse con otros sistemas domotizados, pueden activarse siguiendo unos patrones determinados (por ejemplo, al ponerse el sol), o bien, de forma aleatoria.

